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XVII Domingo del T.O. (A) (27 julio 2014)

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perla

La parábola del tesoro escondido y la perla preciosa
San Mateo 13: 44-52

«El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.» «También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra. «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. «¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: «Sí.» Y él les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.» 

Jesús nos llama la atención sobre la suerte incomparable y la ocasión única de ganar ese Reino. Encontrar un tesoro escondido era el sueño de muchos en la antigüedad. En una época sin bancos quedaba como único recurso seguro esconder la fortuna debajo de la tierra. Y si el poseedor murió sin desenterrarlo, un golpe de fortuna podía sacar a luz este tesoro.

El hombre en nuestra parábola parece ser un pobre jornalero. Él encuentra el tesoro, trabajando en un campo ajeno. Por eso tiene que vender todo lo que posee, para poder comprar el campo. Resuelta y alegremente aprovecha la única ocasión de salir de la miseria.

Por el contrario, el hombre de la segunda parábola es un rico comerciante mayorista en perlas. En aquel tiempo las perlas eran obtenidas en el mar Rojo y valían, además del oro, como máxima preciosidad. Él las adquiere de pescadores de perlas o de pequeños negociantes. También este rico aprovecha el caso fortuito, vende su propiedad y compra esta perla de gran valor.

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Un nuevo y por ahora inexplicable misterio rodea la figura del Padre Pío

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padrepio2En 1967, Francesco Cavicchi, comendador de Treviso, fue con su mujer a San Giovanni Rotondo, donde se encontraron con el padre Pío. Durante su entrevista, al comendador se le cayó el  pañuelo, y el santo lo recogió del suelo y se lo devolvió.

Al año siguiente al fraile murió, y en 1969 los Cavicchi volvieron al lugar, y fue entonces cuando descubrieron que el pañuelo tenía una doble impresión, el rostro de Cristo por un lado, y el del padre Pío por otro.

El matrimonio conservó la prenda hasta su fallecimiento, en 2005 él y en 2009 ella, sin darla a conocer, y a la muerte de ambos pasó a ser custodiado por un convento.caraseñor

Los religiosos no quisieron informar del asunto hasta haber sometido el pañuelo a una prueba científica, y ésta ha llegado ahora. El profesor Giulio Fanti, catedrático de Mecánica y Termología en la Universidad de Padua y experto en la Sábana Santa de Turín, ha aplicado a la tela de algodón de Cavicchi métodos parecidos a los utilizados para examinar la Sindone, y ha encontrado los mismos resultados:

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¿Es el demonio un ser real?

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  • ¿Es el demonio un ser real?
    • Por supuesto.
    • En el demonio no existe nada de bondad, sino que todo es odio y maldad hacia Dios, hacia los hombres, y en general hacia todo lo creado
    • El demonio nos tienta, pero no todas las tentaciones vienen del demonio. A veces es el mismo hombre el que se pone en la tentación.
  • La tentación:
    • Es una prueba que sufrimos y en la que se nos invita a hacer el mal.
    • La tentación no es pecado. Lo que es pecado es caer en la tentación.
    • También es pecado ponerse voluntariamente en el peligro de la tentación.
  • La posesión diabólica:
    • Puede ser del cuerpo: cuando el demonio se posee de nuestro cuerpo para obrar.
    • Puede ser del alma: cuando nosotros vendemos nuestra alma al demonio para conseguir de él ciertos poderes. 
  • Los exorcismos:
    • Son ciertas oraciones y ritos que un exorcista realiza para expulsar al demonio de nuestro cuerpo.

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Película: Bajo la misma estrella

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Título Original: The Fault in Our Stars
Calificación artística: 5
Calificación moral: Con inconvenientes por  cierta sensualidad. Mayores de 18 años.
“Bajo la misma estrella”  está basada en una exitosa novela juvenil de John Green. Cuenta la historia de Hazel (Shailene Woodley), una chica que padece cáncer de tiroides,  y que necesita para vivir un tanque de oxigeno.  Ella es una apasionada lectora del libro: “El dolor imperial” y en una terapia grupal conoce a Augustus, (Ansel Elgort ), un chico que también padeció cáncer . A partir de ahí, florecerá una amistad entrañable entre ambos, que irá creciendo cuando intercambian sus libros favoritos.
En una película   romántica de  enfermos  graves  es previsible el sentimentalismo barato, que no llega a existir  en la primera hora del film,  pues  los  personajes sacan adelante con simpatía e ingenio su  historia de amor compaginándola con  sus doloridas existencias. Pero hacia la segunda mitad del film, van apareciendo  ya unas  escenas interminables y cansinas que  pretenden conmover al espectador con la pena y las lágrimas.
La película ha recibido buenas críticas  y la podrían ver adolescentes maduros, pero  no es una buena película: le  falta profundidad, las interpretaciones no son del otro mundo;  y sobre todo,  porque no desarrolla bien los temas morales y religiosos, el sufrimiento y la mirada al más allá. Por eso,  las películas modernas sobre las enfermedades terminales  no acaban de  convencernos,  pues el drama humano resulta incomprensible y aparece sin verdadera grandeza cuando  no se atisba el valor del sufrimiento,  cuando no hay una compasión profunda, ó falta la mira trascendente;  porque, quizás,  las personas viven tan enredadas en lo mundano siguiendo sus pasiones,  que no se platean su vida y existencia,   como un don de Dios y la salida de este mundo como la vuelta al Creador. 

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