• Home
  • Parroquia
  • Domingos y Festivos

Domingo de Ramos (25 marzo 2018)

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 4.07 (7 Votes)

Domingo-de-Ramos

El Domingo de Ramos es el día en el que recordamos la "entrada triunfal" de Jesús en Jerusalén; exactamente una semana antes de su resurrección (Mateo 21:1-11). Unos quinientos años antes, el profeta Zacarías había profetizado: "Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna."(Zacarías 9:9). Mateo 21:7-9 registra el cumplimiento de esta profecía: “y trajeron el asno y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima. Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!” Este hecho tuvo lugar el domingo antes de la crucifixión de Jesús.

Mientras esto sucedía, los sacerdotes judíos buscaban pretextos para meterlo en la cárcel, pues les dio miedo al ver cómo la gente lo amaba cada vez más y como lo habían aclamado al entrar a Jerusalén.

Explicación de la Misa del Domingo de Ramos

La Misa se inicia con la procesión de las palmas. Nosotros recibimos las palmas y decimos o cantamos “Bendito el que viene en el nombre del Señor”. El sacerdote bendice las palmas y dirige la procesión. Luego se comienza la Misa. Se lee el Evangelio de la Pasión de Cristo.

Al terminar la Misa, nos llevamos las palmas benditas a nuestro hogar. Se acostumbra colocarlas detrás de las puertas en forma de cruz. Esto nos debe recordar que Jesús es nuestro rey y que debemos siempre darle la bienvenida en nuestro hogar. Es importante no hacer de esta costumbre una superstición pensando que por tener nuestra palma, no van a entrar ladrones a nuestros hogares y que nos vamos a librar de la mala suerte.

Continue Reading

Print Email

5º Domingo de Cuaresma (B) (18 marzo 2018)

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 4.50 (2 Votes)

granodetrigo

Jn 12: 20-33

Unos griegos se acercaron a Felipe diciendo “…queremos ver a Jesús”

Los griegos, atraídos por lo que oían de Jesús, tenían deseos de conocerle. Los apóstoles hicieron de intermediarios entre ellos y Jesús. Esa misión ahora la cumplen la Iglesia y cada uno de sus apóstoles.

“Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna”.

Jesús está hablando de la glorificación que ocurrirá en el momento de su muerte. Sin su muerte no habría fruto. Lo mismo que el grano de trigo ha de morir para dar fruto, del mismo modo el Hijo del hombre ha de morir para que los que le siguen tengan vida eterna.

“Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le premiará”.

Jesús no hace la invitación de seguirle. No será la primera vez. “El que quiera ser mi discípulo que lo deje todo, tome su cruz y me siga”. Seguir al Señor significa ir detrás de Él, imitarle en sus virtudes…

Continue Reading

Print Email

4º Domingo de Cuaresma (B) (11 marzo 2018)

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 5.00 (2 Votes)

IV Domingo de Cuaresma

Jn 3: 14-21

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras”.

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna” Jesús establece un paralelismo entre el episodio de las mordeduras de serpientes que cuenta en Antiguo Testamento (Num 21: 8ss) y “la curación” que nos traerá Jesucristo cuando sea levantado como un estandarte.

“…para que todo el que crea tenga por él vida eterna”. Eso será lo que nos curará: nuestra fe. “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna”.¡Cuánto nos amará Dios que nos entregó a su propio Hijo como regalo que se así pudiéramos salvarnos!

La razón principal por la que Dios mandó a su Hijo a mundo no fue para juzgarlo, sino para salvarlo: “Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.

Pero, misteriosamente, la reacción del hombre no será de aceptación de Cristo, sino de rechazo: “…y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”. Ese rechazo a Cristo, será la causa de su juicio y de su condenación. Es el mismo hombre quien se salva o se condena. Se salva si cree en Cristo y hace buenas obras. Se condena si rechaza a Cristo, prefiere las tinieblas y las malas obras.

Continue Reading

Print Email

3er Domingo de Cuaresma (B) (4 Marzo 2018)

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 4.83 (3 Votes)

joven-arrodillado-rezando-en-una-iglesia

El templo es casa de oración

Cada vez es más común ver en los templos una pérdida de respeto más generalizada hacia las cosas sagradas. Los fieles que asisten al culto ya no “saben” cómo estar callados, cómo vestir, cómo comportarse. La mayoría de los templos más parecen mercados públicos, centros médicos, pasarelas de moda o pequeñas discotecas para aficionados, que lugares de culto donde se viva y palpe la presencia de Dios y de lo sagrado.

Conforme las personas van entrando en la iglesia se sienten obligados a saludar a todas las personas con las que se encuentran. Y no digamos cuando la celebración litúrgica acaba. Todo el mundo hablando, los niños corriendo, el sacerdote saludando a unos y otros; y el pobre que quiere dar gracias a Dios no encuentra ni un segundo de paz en lo que debería ser una casa de oración. Parece que se nos han olvidado las palabras del Señor: “Mi casa es casa de oración”. De vez en cuando se oye el “chizzz” de un alma piadosa. De momento se hace silencio que sólo dura unos segundos. Poco a poco el rumor de fondo va aumentando hasta que el ruido y la falta de respeto se hacen otra vez presentes.

Hay muchas personas, de las pocas que todavía van a Misa los domingos, que entran y salen de la iglesia (y que incluso han recibido la Comunión en esa Misa), que han hablado con todo el mundo menos con Dios.

 

Recuerdo aquellos tiempos pasados

Recuerdo aquellos tiempos pasados en los que el hombre se descubría al entrar en el templo y la mujer se cubría la cabeza con un precioso velo. Eran signos de respecto y piedad. Luego se acercaban a la pila de agua de bendita, se santiguaban e iban al banco, donde de rodillas, hacían alguna oración preparatoria para la Santa Misa. ¡Qué respeto!, ¡qué belleza!, ¡qué silencio! ¡Y qué lástima porque todo eso se ha perdido! Uno entraba a la iglesia y ya se respiraba santidad y se olía el incienso de una ceremonia pasada. Sólo eso era capaz de preparar tu alma para empezar a vivir la Santa Misa.

Ahora en cambio, entras a la iglesia y se oye el hablar de los que se saludan, el rasgueo de las guitarras que están ensayando los cantos de la Santa Misa, el correr de unos y otros, el ring, ring de los móviles…. y no hablemos de la vestimenta inapropiada, que haría enrojecer a cualquier alma que todavía no hubiera perdido la virtud del pudor. ¡Qué tristeza!, ¡qué vaciedad!, ¡qué locura!

Continue Reading

Print Email

2º Domingo de Cuaresma (B) (25 febrero 2018)

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 4.75 (2 Votes)

transfiguracion rafael

Mc 9:2-10

 “Pasados seis días, tomó Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan, y los condujo solos a un monte alto y apartado y se transfiguró ante ellos”. 

  • Las cosas maravillosas que pueden ocurrir entre cada uno de nosotros y Cristo sólo acontecen “estando en un monte alto y apartado”. Necesitamos estar a solas con Jesús. Dicho de otro modo, descubrir y practicar la oración de verdad. ¡Cuántas cosas maravillosas nos perdemos por no orar a solas con Jesús”

“Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como no los puede blanquear lavandero sobre la tierra”.

  • Jesús, hombre, no manifestaba a través de su cuerpo su divinidad, sino que más bien aparecía oculta, lo que se llama kenosis de Cristo. En esta ocasión, la gloria de su divinidad se manifestó corporalmente y algunos de los discípulos fueron capaces de contemplarlo.

“Rabí, bueno es estar aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, una para Moisés y una para Elías. No sabía lo que decía, porque estaban aterrados”.

  • Automáticamente fueron inundados de asombro, paz e incluso miedo. La presencia de Moisés y Elías, dos personajes centrales del Antiguo Testamento, representando la Ley (Moisés) y los Profetas (Elías) vienen a confirmar a Cristo como Mesías y Redentor.

Continue Reading

Print Email

More Articles ...