Película: La Cabaña

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Título original: The Shack

Año: 2017

Director: Stuart Hazeldine

Protagonistas: Sam Worthington, Octavia Spencer, Tim McGraw |

Publico apropiado: Ninguno

Valoración  moral: Desaconsejable: Ideas falsas sobre: el  Dios verdadero,  la Paternidad Divina, la Encarnación,  la Redención, las Realidades últimas.  Visión equivocada de la oración, el arrepentimiento, y la gracia.  Menosprecio de la mediación de la Iglesia y de la misma Sagrada Escritura.

Basada en el bestseller de William Paul Young, narra la historia de Mack Phillips, que tras sufrir la muerte de su hija se aísla de su familia y se enfurece con Dios hasta que parece encontrarlo en un lugar especial.

La película trata resumir el libro de  Young, y por eso cambia bruscamente de tonos, desde el acaramelado, con atisbos espirituales al dramático de la violencia familiar. Todo para conducirnos al tema de la fe  en los discursos y entrevistas. El film es lento, lleno de  imágenes y metáforas inapropiadas y cansinas que tratan de llevar mensajes de inspiración cristiana o reflexiones superficiales sobre el sufrimiento de los niños, la violencia y la muerte.  Se nos habla también de la confrontación entre el bien y el mal, el perdón, y la esperanza,  a través de las angustias de un padre de familia. Las interpretaciones son discretas, sobresaliendo la de Octavia Spencer. 

El problema a principal de La Cabaña, es la falsa visión de Dios, y  de la fe cristiana.  De hecho tres personajes intentan representar a la Santísima Trinidad, lo cual raya en lo blasfemo: Dios,  Padre, es Papá:  una bondadosa  mujer afroamericana, y a veces,  un viejo indio  norteamericano; Dios,  Espíritu Santo es una joven  mujer asiática; Jesús, el Hijo, es un joven de Oriente Medio, carpintero, y con aspecto hippy.

La película, por tanto,  promueve una idea errónea  del Dios Uno y Trino ,  de su poder y  acción en el mundo, y una visión distorsionada de la Redención universal.  De hecho nos presenta a Jesús no tanto como Hijo consubstancial al Padre sino como hijo adoptivo muy especial, que no es la Sabiduría eterna, y cuya muerte y resurrección no parece salvarnos del pecado y de la muerte.  Se nos intenta hacer creer que  la Trinidad se hace presente en el mundo si se la acoge  y esa supuesta aceptación de Dios y de Jesucristo nos liberaría de traumas y angustias.

Además no se insiste en el arrepentimiento, en pedir perdón a Dios por los pecados personales. Nos encontramos ante una película que mezcla distintas ideologías religiosas como la nueva era, la espiritualidad oriental, y la psicología de la visión positiva de la realidad, por las cuales, nosotros seriamos capaces de crear nuestro propio Infierno o Cielo.  Dios estaría ahí,  para apoyarnos en todo,  siempre que intentáramos ser amables y agradables a los otros. Pero sobre todo excluye el poder salvador de la Cruz de Nuestro Señor, su gracia, su mediación ante el Padre y el papel de la Iglesia Católica y sus ministros, cara al verdadero perdón, en el sacramento de la confesión. 

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