¿Puede haber contradicción entre la ciencia y la fe?

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PREGUNTA: ¿Puede haber contradicción entre las verdades que nos ofrece la Ciencia y las que  nos enseña la Fe?
RESPUESTA: NO. Tanto las verdades científicas como las verdades de nuestra fe son diferentes dimensiones de la misma y única verdad que es Dios. Recordemos que Dios es el Sumo Bien, la Suma Verdad… y Dios no puede contradecirse a sí mismo. Si tanto la verdades científicas como las verdades de nuestra fe tienen en Dios su origen, eso quiere decir que no pueden contraponerse entre sí. Tal como nos dice la Lógica: dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí.

PREGUNTA: ¿Entonces qué pasa cuando algunos científicos nos dicen que el hombre procede del mono? O ¿Cuándo algunos teólogos decían que la Tierra era el centro del universo?
RESPUESTA: Primero de todo no confundamos las verdades de nuestra fe con las opiniones de los teólogos. En la verdad revelada nunca hay error; pero sí puede haber error cuando el hombre hace interpretación inadecuada de la misma.

Cuando en la Edad Media algunos teólogos (que no la Iglesia) decían que la Tierra estaba en el centro del universo y que el Sol giraba a su alrededor, eso eran malinterpretaciones hechas por esos teólogos de una verdad científica sobre la cual ellos no tenían competencia alguna. La fe nos dice que el mundo fue creado por Dios, pero averiguar cómo se dispone el movimiento de los planetas, etc.., eso es cosa de la Ciencia y no de la Teología.

PREGUNTA: ¿Y qué pasa con la Teoría de la Evolución? ¿Quién tiene razón la Ciencia o la Fe?
RESPUESTA: La Fe nos dice que el hombre fue creado por Dios. Dios, sopló el aliento de vida (el alma) sobre el barro y modeló con sus manos al primer hombre.

Quitando la imaginería que pueda tener esta explicación sencilla, lo que la Iglesia defiende es que el alma del hombre es creada directamente por Dios. Y Dios también moldea una materia preexistente para que de ella se forme el primer cuerpo humano.

Esos son los límites que la revelación nos pone. Cualquier explicación que la Ciencia o la Teología quieran dar tendrá que respetar esos límites si quiere atenerse a la verdad. Cualquier explicación que la Ciencia o la Teología nos dé que atente contra la verdad revelada podemos estar seguros que es errónea.

PREGUNTA: ¿Entonces están equivocados aquellos científicos (o teólogos) que dicen que el hombre procede del mono por una mera evolución material?
RESPUESTA: Totalmente equivocados. Esa conclusión atenta directamente contra una verdad revelada y por ello podemos concluir que es errónea. Tanto la Ciencia como la Teología tendrán que respetar los límites que la revelación ha puesto si quiere explicar mejor el origen del hombre o del universo…

PREGUNTA: Y cuando sobre una verdad hablan tanto la Ciencia como la Teología ¿quién tiene la razón la Ciencia o la Teología?
RESPUESTA: Cada una ha de trabajar en su propio campo. Lo que sí hemos de tener en cuenta es que hay muchas verdades que han sido reveladas por Dios. En esas verdades no es posible error alguno. Es por ello que tanto la Ciencia como la Teología serían más inteligentes si antes de sacar sus conclusiones comprobaran lo que Dios nos había dicho sobre esos temas. Eso ahorraría al hombre cometer muchos errores. Cualquier conclusión científica o teológica que vaya en contra de la Verdad que es Dios, podemos estar seguros que es errónea.

El libro de matemáticas que tiene el profesor suele dar la solución correcta al final de cada problema. Cuando el alumno le presenta el examen lo único que tiene que hacer el profesor es comprobar si el resultado que da el alumno es el mismo que nos da el libro. Con ello sabremos si el alumno estaba en lo cierto o no. Eso mismo es lo que tendrían que hacer una buena Ciencia o una sana Teología, comprobar si sus resultados son los que aparecen en el Libro del Maestro (Dios). Y más inteligente todavía sería ver cuáles son los límites o barreras que Dios nos ha puesto antes de empezar nuestras elucubraciones. Ello nos ayudaría a no traspasarlos en ningún momento, y como consecuencia nuestras conclusiones estarían siempre más cerca de la verdad.

Las verdades de nuestra fe contenidas en la revelación han de ser siempre hitos o marcas seguras que ayudarán al hombre, ya sea científico o teólogo, en el descubrimiento de la verdad.

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